Sergio Leiva

Que el R-E-S-P-E-C-T siempre reine.

Mi primer recuerdo de Aretha Franklin es claro pero no estoy seguro de la fuente exacta. Podría ser de una serie que se llama Misión Vietnam. Una serie que daban en Canal 4 a finales de los 80 en Costa Rica y que a mi papá le encantaba ver.

No era una serie para niños pero mi papá nos dejaba verla para que aprendiéramos sobre la guerra de Vietnam. De ahí incluso salieron unos de nuestros apodos: Sargento y teniente. Mi hermano era el sargento y yo era el teniente. No sé por qué.

La otra opción  es que sea de una escena de Forrest Gump. Pero estoy casi seguro que es de Misión Vietnam.

En todo caso, era en Vietnam.

Un soldado entraba en una ducha con una puerta de madera como de orinal de cantina en medio de la selva y se bañaba y cantaba mientras sonaba Aretha en el fondo.

R-E-S-P-E-C-T.

No sé qué fue exactamente lo que me marcó tanto. Pero es de esos múltiples momentos en mi vida en los que me acuerdo de haber escuchado una canción y escogerla como una de mis favoritas automáticamente.

Una canción sobre una idea tan básica que la damos por sentada.

Sin respeto no hacemos nada. No evolucionamos como sociedad.

En palabras de Aretha:

“Todos requerimos y queremos respeto. Hombre o mujer, negro o blanco. Es nuestro derecho humano básico”.

Gracias a esta reina por estas palabras y esas siete letras inolvidables.

Que el respeto reine siempre y que lo cantemos fuerte y claro desde el corazón.

SL.

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